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“COVID-19: Las vacunas como un bien público mundial”

La vacunación siempre ha sido tema de debate a nivel mundial y, con ello, una demostración más de que la brecha entre países con ingresos medianos/bajos y altos es cada vez más extensa.

La pandemia de COVID-19 (SARS-CoV-2) dejó al descubierto una vez más la necesidad de la cooperación entre países para evitar la propagación de enfermedades de este tipo que ya ha contagiado más de 30 millones de personas desde su aparición en diciembre de 2019 y ha matado a más de un millón.

La velocidad y facilidad de propagación de esta enfermedad, obligó a los líderes mundiales a apoyar a grandes empresas farmacéuticas para crear una vacuna en «tiempo récord», con el principal objetivo de inmunizar a su población pero, ¿Qué pasa con aquellos países que no cuentan con esa capacidad?

Expertos en bioética aseguran que las vacunas contra el COVID-19 deben ser un bien público mundial para garantizar que estén disponibles de forma equitativa en todos los países, y no solo para aquellos que hacen las ofertas más altas por ellas.

Mientras que algunos países avanzados han conseguido vacunas suficientes para proteger a toda su población dos, tres o cinco veces, el sur del planeta se está quedando atrás. Ante la situación actual, los/as habitantes de muchos países en desarrollo no tendrán acceso a las vacunas hasta el año 2022.

La pandemia no se termina si sólo se inmunizan algunos/as, mientras otros/as no, se termina con una inmunización sin barreras y que alcance a todos/as por igual.